Jorge Octavio Dávila Sánchez, es el yo que se manifiesta a través de pseudónimos y proyectos distintos que no me abarcan por completo como humano. Octavio Dávila, Thom Dansk, Akiarashi, Ikuko Mori, Horace Bard. Cada uno de estos pseudónimos tiene su propia identidad visual y sonora, y cada uno tiene sus propios intereses.
Octavio Dávila
Es el artista visual de la ENPEG, ensayista y compositor de piezas para piano y orquesta. Una parte de mi nombre con la que me permito mostrar al tipo serio, académico y al estudiante dispuesto a aprender. Este Octavio hace óleo, acrílico, grabado, una que otra instalación, coescribió un libro infantil publicado por Trillas llamado Historias Traviesas para los pequeños lectores (2019) y se presentó en la FILIJ junto con la autora de los cuentos, que es también su madre, Patricia Sánchez Celaya. Hizo revisión de estilo y técnica de teoría musical por algunos años, inventa recetas de cocina como el Mole bastardo, y escribe ensayos, cuentos y poemas. Bajo este nombre publiqué +150 piezas para piano y algunas para orquesta que están en sus primeros álbumes y en proyectos subsecuentes sin nombre: como Demencia 1, 2 y 3 (2013), Fantasía para piano (2014), Ragtimes (2015, 2018), Requiem para piano (2011), etc. En su primer álbum Piezas Alegóricas (2012) compiló 20 piezas de aquél entonces. También bajo este nombre y el de otro de sus pseudónimos, Akiarashi, publicó la música de algunos soundtracks para videojuegos: Pixeland (2021), Monsters Shall Not Pass, Viruses Shall Not Pass, Zeitgeist, etc. Sueña con música conocida y desconocida desde que tiene memoria y desde el 2023 la registra disciplinadamente bajo el proyecto de la Radio Aleatoria de los Sueños, que a la fecha es ya una playlist con más de 300 registros. La instalación del mismo nombre consistía en dos ovoides de vidrio unidos por las bocas, adentro un terrario infinito y una bocina reproduciendo la playlist de la Radio Aleatoria de los Sueños. El agua del terrario se evaporó, y al llover dentro del terrario, la bocina dejó de sonar por el corto circuito. Así de efímeros son los sueños y así en su propia realidad viven y desaparecen.
Este pseudónimo ama la música de Rachmaninoff, Chopin, Liszt, Joplin, Fauré, Julián Carrillo, el post-punk y el indie. Y el arte de Saturnino Herrán, Paul Klee, Kandinsky, Maxfield Parrish, etc.
Thom Dansk
Es el cantautor de folk, pop barroco y bedroom pop. El pseudónimo que expresa su dolor con producciones musicales que pasan de lo sencillo a lo grandilocuente. Este alter ego publicó el álbum Doesn’t Make Sense en 2017 después de 5 años de composición, y metió un montón de referencias sutiles y motivos transversales a lo largo del álbum. Pone referencias ocultas a Mozart, Grieg, Schubert y otros. Publicó también un single Theory of Relativity (2020) inspirado por la música de Soutaiseiriron, y un EP Happy songs & Jokes (2021) con 3 canciones del 2012, 2016 y 2021 respectivamente. Este pseudónimo ama la música de Dylan, Ray Lamontagne, Tinpan Orange; e hizo sus portadas inspirado por Van Gogh.
Akiarashi
Publicó su álbum homónimo Akiarashi en el 2019, combinando los samples de sus propias composiciones de jazz con la producción de hiphop y la búsqueda del sonido pescadoso; también publicó los sencillos The Birth Of a Sacred Oarfish conocido internacionalmente por la compilación en vinilo Waves de Tsunami Sounds (2021) y por el corto canadiense Like & Follow de ColourEclipse Art; How did you say that game was called? en la compilación CD Sepia Bay (2023) y sencillos no compilados como Sake (2022), Fermented Seeds (2021), Nostalgicbeat (2018) y Reiwa (2020). Es un pseudónimo que escucha a Nujabes, MF Doom, Debussy, Ravel, The Dave Brubeck Quartet, Herbie Hancock, Mingus, Monk, Koji Kondo; y ama el arte de Hiroshige, Hokusai, Favre, etc. Casi un fantasma producto de la cultura de internet y el amor por la naturaleza en partes iguales.
Horace Bard
Este pseudónimo es un anciano obsesionado con la música antigua y la experimentación contemporánea. Publicó Mysterious Parchment Sounds (2019) para explorar la conjunción entre el saltarello medieval y la música chiptune. Fabrica alcohol como hidromiel, kvass, y licores, e invento la lengua construida Jaokra, aglutinante, con su propio sistema fonético y de escritura, así como una narrativa alrededor. Adora la música de Alfonso X y la Escuela de Traductores de Toledo y le interesa aprender el galaico-portugués para escuchar las Cántigas de Santa María con todo esplendor. También ama toda la música anónima del medievo, en especial Scaramella va alla güerra… y sueña con fragmentos literarios que le enseñan palabras en desuso, como “…donde aboina…” que escuchó y observó en el reino onírico con barcos y todo; y luego encontró en una revista Philologia Hispalensis, refiriendo su última mención literaria en una obra de teatro del siglo XIX, y que ya trataban como arcaísmo náutico para entonces. Hizo su portada inspirado en la estética alquímica y el ocultismo.
Ikuko Mori (Jorge Octavio Dávila Sánchez compositor, producción y arte), (Ikuko Morikawa, voz y letras)
Este no es un pseudónimo. Es un proyecto musical que empecé en 2018. Quería hacer música CityPop o Kayōkyōku, como el de Mariya Takeuchi, Tetsuji Hayashi, Tatsuro Yamashita y Yumi Arai. Me puse a componer después de terminar el Doesn’t Make Sense de Thom Dansk, pero llegó un momento en el que decidí que sería ideal contar con una voz japonesa. Invité a Ikuko al proyecto en 2021. Yo toqué todos los instrumentos, compuse, mezclé, diseñé la portada. Ella hizo las letras, cantó y dio rostro y nombre al proyecto. Decidí que llevaría su nombre porque era lo más cohesivo artísticamente y lo más comercial. Una identidad como aquellas grandes de Momoko Kikuchi y Miki Matsubara. Publicamos UTAKATA NO TOKI en 2023, un álbum lleno de matices, energía y nostalgia. Hasta la fecha lo considero uno de los mejores álbumes que he publicado.
Este es Jorge Octavio Dávila Sánchez. O una parte.





